Asqueados Press

un 06 de November del 2005

Estuve escuchando la COPE

Filed under: General,Personal,Política@ 20:49
por Mu

La COPE se empeñó en aparecer el viernes pasado. Me resultó curioso porque hacía poco me habían recomendado en los foros de mi escuela que escuchara esta radio para obtener información objetiva y diferente al imperio mediático de PRISA.

En primer lugar, Escolar nos comentó cómo el tertuliano Carlos Díaz se había atrevido a decirle a la cara a Cristina Schmidt que no estaba siendo franca.

Logotipo de la COPE

Más tarde tuve que coger un taxi. El taxista tenía puesta la radio. La emisora no la dijeron, pero no me hizo falta demasiado para deducirla.

Pusieron unas declaraciones de María Teresa Fernández de la Vega en la que, refiriéndose a los múltiples conflictos sociales, decía que no había ninguna mano meciendo la cuna.

Los tertulianos, en un alarde de objetividad, recriminaron a la vicepresidenta que culpara a manos y conspiraciones de los problemas del gobierno.

Sólo un tertuliano, que también era de derchas pero era el único con un poco de decencia, dijo “yo he oído que no había ninguna mano, a lo que sus compañeros le respondieron que la vicepresidenta era muy sutil y cuando decía que no había manos quería decir que las había.

Es decir, el colmo de la manipulación, que es decir lo contrario de lo que ha sucedido en realidad. Ya Libertad Digital convirtió a España, único país en votar en contra de las patentes de software, en el único país que las había apoyado (os lo juro).

En fin, la COPE siguió hablando. ¿Cómo situarse en contra del gobierno sin ponerse de lado de los trabajadores? Pues según los tertulianos el gobierno había animado a todas las movilizaciones ya que el presidente dijo, atención a la maldad de la frase, “que el gobierno se ocuparía de los problemas de todos los sectores”. Un gobierno que se ocupa de los problemas de todos, qué irresponsabilidad.

Las lumbreras del micrófono veían injustificadas las ayudas a camioneros, pescadores, agricultores, etc por el precio del petróleo y dándoles ayuda solamente animaba a otros sectores a pedir lo mismo y “dos huevos duros”. Ellos mismos, sufridos trabajadores, sufrían el precio de los carburantes porque, pobreticos míos, tenían que desplazarse en coche del sillón de su casa al sillón de la radio. Es vergonzoso que unos tíos, a los que se le supone no sabemos por qué que saben de todo, que viven de rajar del gobierno y de decir las tonterías que estuve escuchando, quieran comparar el coste que les supone mover su culo con el de un camionero que pasa 10 horas diarias al volante.

Después fue el turno de los mineros. Nos contaron que se trata de un colectivo casi mafioso, un grupo de presión capaz de someter a los gobiernos de cualquier signo. Ni tan siquera Franco (pronúnciese con veneración) pudo con ellos, no en 1934 -se apresuraron a matizar- cuando no supusieron ningún problema para él- sino más adelante cuando tuvo que hacerles concesiones sociales. Y todo ello porque los mineros han creado leyendas y mitos sobre lo duro de su trabajo y el envejecimiento que éste provoca.

Logotipo de la COPE

Por si no fuera suficiente, a la vuelta Inconexo me animó a que escuchara un fragmento en el cual, según decía la cadena, se podía ver la verdadera actitud de ZP ante las mujeres.

El fragmento era del programa La Tarde con Cristina. Resumiendo mucho, aparecía Zapatero, imitado bastante bien, eso sí, que se hacía llamar “el Justiciero de la Mujer” quién por teléfono atendía los problemas de las mujeres. Los problemas de la mujer según la parodia eran que a una le robaban el catálogo de Venca (una tienda de ropa por correo) y que a otra se le pegaban los dedos a la sábana al ponerse esmalte de uñas. Ante estos problemas Zapatero destinaba recursos exagerados y tropas. De la parodia se desprendía:

  1. Que las medidas del gobierno para la mujer son exageradas e innecesarias.
  2. Que las mujeres no tienen problemas graves como el alto paro femenino, sus bajos sueldos, sus obstáculos para acceder a puestos de responsabilidad, el alto índice de maltrato doméstico o que la sociedad sigue sin tomarlas tan en serio como a los hombres.
  3. Que las mujeres son superficiales y sus preocupaciones son comprar ropa y pintarse las uñas.

Ante todo esto Cristina, que casualmente es una mujer, no tuvo nada que decir más que reírle la gracia a los humoristas.

Una pequeña sobredosis de manipulación derechona y carca. Pero de vez en cuando hay que escuchar estas cosas aunque sea para conocerlas.

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